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La decisión del gobierno de no realizar un canje atractivo para los tenedores de Boden 15 impactó de lleno sobre las reservas internacionales del Banco Central: luego de la realización del pago se ubican en torno a los US$ 28.000 M, apenas por encima de los mínimos alcanzado en enero y octubre del año pasado. Con el agravante de que este monto incluye casi US$ 11.000 M del préstamo de corto plazo concedido por el Banco de China. Resulta evidente que el pago en efectivo del Boden 15 esconde la intención de la actual gestión de angostar al máximo posible el margen de maniobra cambiario de la administración que asuma el 10 de diciembre.

Por si el drenaje de reservas y el profundo atraso cambiario no fueran suficientes, Brasil ha devaluado fuerte nuevamente su moneda y se encamina a cerrar este año con una caída del PBI cercana al 3%. Ya a finales de 2012 planteábamos nuestro escepticismo con respecto a la situación económica brasileña, debido a diversos problemas estructurales: un fuerte crecimiento del consumo apalancado por el atraso cambiario y el mayor endeudamiento de las familias, un ratio Inversión/PBI muy bajo, una performance decepcionante en materia de exportaciones no tradicionales, y un spread de intermediación del sistema financiero muy elevado que implicaba una pesada carga en materia de pago de servicios.

Mirado en perspectiva, lo cierto es que estos problemas no sólo se profundizaron sino que fueron surgiendo otros: el contexto externo se tornó menos favorable, el frente fiscal se deterioró a partir de las necesidades electorales y la suba de la tasa de interés de referencia, y las denuncias de corrupción derivaron en una crisis política de magnitud.

Si bien la política económica cuenta con herramientas para estabilizar la situación macroeconómica y evitar una mayor desvalorización del Real, la dinámica de la actividad económica está completamente supeditada a lo que suceda con la crisis política: de hecho, el sector privado espera que la economía brasileña se mantenga en recesión en 2016 (-1,0%).

El Tipo de Cambio Real bilateral contra Brasil se ubica apenas 10% por encima de dic-01 y en los mismos niveles que a mediados del 2000. El comercio total bilateral se redujo 16% ia en 8M-15 y se encuentra 38% por debajo de los niveles de 2011. Siendo Brasil el principal destino de nuestras exportaciones industriales, el efecto combinado de recesión y devaluación implica una complicación adicional para la economía argentina de cara al 2016.

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