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Luego del inicio del año electoral con las PASO en distintas provincias (Salta, Mendoza, Santa Fe, CABA) y la elección de gobernador en Neuquén (donde se volvió a imponer el Movimiento Popular Neuquino), el oficialismo ha demostrado que se encuentra en una situación de mayor fortaleza de la que muchos asumían. En realidad, la recuperación estrictamente no es del oficialismo sino de una nueva variante que podríamos denominar el “kirchner-sciolismo”: referentes locales que, aun dentro del Frente para la Victoria, muestran un perfil moderado y dialoguista mucho más cercano a Scioli que a CFK. Este es el caso de Urtubey en Salta, Bermejo en Mendoza (que sorprendió ubicándose a menos de 5 pp de Cornejo en la PASO) o Perotti en Santa Fe (que pese a salir tercero también obtuvo más votos de lo esperado). CABA fue la excepción, donde un candidato elegido directamente por CFK como Recalde obtuvo un porcentaje por debajo del promedio histórico del FpV en el distrito y del vaticinado por las encuestas.

En materia económica, la principal novedad fue la emisión de deuda en dólares en el mercado local por US$ 1.415 M a una tasa del 8,95% anual. Si bien será necesario realizar otras, entendemos que despeja el horizonte cambiario para lo que resta del 2015 y le permite al Gobierno profundizar la estrategia del atraso cambiario sin sufrir el riesgo de nuevos episodios de stress. La tensión entre la desaceleración en el frente inflacionario derivada del atraso cambiario y la pérdida de poder adquisitivo del salario en 2014 están moldeando las discusiones paritarias actuales (y que el Gobierno trató de distender con una rebaja muy acotada en materia de Impuesto a las Ganancias).

En el contexto de un gasto público sigue creciendo a todo vapor (+39% ia en el primer bimestre del año), el presente informe analiza en profundidad el legado fiscal que deberá enfrentar el próximo gobierno. Sin margen político ni económico para un mayor aumento de la presión tributaria (y con demandas sociales latentes de rebajas impositivas en Ganancias y Derechos de exportación), el foco deberá ponerse en la reorientación del gasto público, priorizando el gasto social y el mejoramiento de la infraestructura productiva. Aun cuando el bajo nivel de endeudamiento otorga un tiempo de gracia para hacer progresivo el cierre de la brecha fiscal, no se debe sobreestimar el margen de maniobra: máxime cuando el desequilibrio proyectado que heredará totaliza, como consecuencia del atraso cambiario, US$ 30.000 M.

En todo caso, se trata de un desafío de magnitud, que requerirá de mucha cintura política y pericia económica para implementar los cambios necesarios sin prisa pero sin pausa y con el timing adecuado para no comprometer la marcha de la actividad económica.

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