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Nos salimos por un momento de la agitada agenda coyuntural que, como venimos diciendo, hoy es prioridad en tanto que va a terminar por definir hacia qué sendero se dirige Argentina: tasas de interés, tipo de cambio, contexto internacional. Siempre hay que tener presente que hay otros aspectos más estructurales que, tarde o temprano, terminan por imponer límites a las opciones de política de corto plazo. Dentro de estas aristas estructurales está el presente y futuro del empleo, el cual ya evidencia síntomas en la actualidad, no sólo por el desempleo persistentemente elevado sino también por la precariedad laboral en amplios segmentos de la población.

Algunas reflexiones

  • No necesariamente la evasión de las cargas es el motivo principal para mantener a parte de la dotación de personal en la informalidad; la necesidad (o la oportunidad) de evadir otros impuestos como Ganancias, IVA o Ingresos Brutos hace luego imposible mantener de manera consistente (en términos de declaración impositiva) a los trabajadores en una relación de dependencia “blanca”.
  • Más importante todavía, los incentivos a “ganar competitividad” mediante evasión provienen, en muchos sectores, por los problemas estructurales de competitividad o productividad.
    • La informalidad es una consecuencia de la rigidez de precios:  la imposibilidad de lograr un tipo de cambio real más elevado de manera sostenida a partir de la rigidez de los salarios reales formales podría ser el principal incentivo al negreo.
    • Desde ya, toda política que estimule la productividad (infraestructura, tecnología, educación, etc.) permitirá resolver dilemas difíciles. Pero la historia argentina muestra que no es una buena idea esperar estoicamente la llegada de la productividad perdida. Los desarreglos cambiarios y de competitividad deben combatirse, antes de que se llegue a una situación crítica.
    • Las demandas desproporcionadas (en relación con lo que nuestra modesta productividad puede dar) en el sector formal/sindical son una cuestión por atender. La posibilidad de acuerdos sostenidos entre los distintos actores económicos sobre los precios relativos de nuestra economía podría reducir los niveles de informalidad.
    • Como veremos, la informalidad está concentrada precisamente en empresas y comercios de escasa cantidad de empleados y de baja escala. En estos casos, la evasión de transacciones y contratos es prácticamente un recurso de supervivencia. Pareciera que en nuestro país hay mucho margen para lograr cierto proceso de consolidación productiva que permita mayores economías de escala.
  • Asimismo, desde el punto de vista empresario suelen existir otros costos asociados al trabajo formal que desalinearían los objetivos del trabajador respecto de los objetivos de la empresa.
    • A veces se percibe que indemnizaciones muy generosas y riesgos de litigiosidad atentan contra el empeño y dedicación del empleado.
  • El Congreso aprobó recientemente una reforma tributaria que LCG analizó en detalle. Esencialmente se avanzó en la reducción de la carga tributaria de las empresas (reducción de Ingresos Brutos, Ganancias y mínimo no imponible en Contribuciones Patronales, entre otras).
    • Será interesante ver cómo este paquete de reformas afecta gradualmente los niveles de informalidad laboral (aun si no se aprobara la reforma laboral propiamente dicha). Lo iremos monitoreando, pero si no lo hiciera, esto sería la consecuencia de que la raíz de la informalidad es muy profunda y eventualmente habría que pensar en otras políticas públicas que atiendan otra arista del problema.

 

Hoja de ruta del informe

A grandes rasgos, el contenido puede dividirse en las siguientes secciones:

    1. Condición de informalidad en asalariados y trabajadores independientes
    2. Características generales de la informalidad: algunas relaciones bilaterales
    3. Por qué es necesario reducir la informalidad: consecuencias directas
    4. Reflexiones finales: qué hacer

 

Presentación resumen

Informe Mensual