M

La necesidad tiene cara de hereje, y el achicamiento de la “Caja” es la causa que explica la abrupta marcha atrás del Gobierno en materia de subsidios a los servicios públicos. El superávit primario, que mensualmente era anunciado por el Gobierno con “bombos y platillos” por la Presidenta, perdió relevancia mediática en paralelo con el achicamiento de las cifras. Más allá del abrumador respaldo en las urnas, en la lógica kirchnerista la “Caja” es la herramienta política disciplinadora por excelencia, y en esa clave debe entenderse el recorte de los subsidios.

Después de la incertidumbre generada en torno al dólar, que pudo calmarse en los últimos días sin dejar muchos daños colaterales, el Gobierno salió a las apuradas a anunciar el recorte a los subsidios. Lo precipitado del anuncio -que prácticamente no cuenta con decisiones administrativas respaldatorias-, dejó en evidencia los problemas que enfrenta el Gobierno para encontrar un equipo idóneo cuando se ve obligado a realizar “sintonía fina” en sus políticas. De hecho, la coordinación de las medidas pareció recaer enteramente en la figura de Julio de Vido.

Para minimizar el impacto comunicacional, el Gobierno optó por un recorte abrupto de los subsidios que concentre el pago de los costos políticos en el corto plazo, en lugar de una estrategia más gradualista que atenúe el impacto. Por cierto, las medidas anunciadas sólo tienen un impacto fiscal para el Gobierno (percibirá íntegramente el  incremento de lo recaudado), pero no representan ningún incentivo a la inversión ni a la producción energética: los problemas estructurales del sector se mantienen inalterados, y el desequilibrio comercial sectorial seguirá presionando sobre la disponibilidad de dólares (el deterioro fue de US$ 9.000 M en apenas 5 años). Y en materia de subsidios, el Gobierno podrá darse por satisfecho si consigue congelar el gasto nominal del 2011 el año próximo.

De acuerdo a nuestros cálculos, la suba promedio de la electricidad, el gas y el agua tendrá un impacto sobre el nivel de precios minoristas equivalente a 3,4 puntos. En este contexto, la meta salarial del 18% que dejó trascender el Gobierno luce de muy difícil cumplimiento: no sólo porque para el Gobierno implicaría convalidar una baja del salario real, sino porque sería de muy difícil digestión para los sindicatos.

La economía entra al 2012 con crecientes dudas con respecto a cuál será la marcha de la actividad económica. A los problemas generados domésticamente por la tormenta cambiaria (suba de las tasas de interés, desaceleración en el ritmo de crecimiento del dinero y el financiamiento bancario, suba en la percepción del tipo de cambio “efectivo”) y el impacto del recorte de los subsidios sobre el consumo, se suma un precio de la soja que ya se mueve mucho más cerca de los US$/ton 400 y un frente europeo que seguirá aportando malas noticias. En este escenario, sería un logro que la economía pueda tener un crecimiento positivo en 2012.

Informe Mensual